jueves, 10 de enero de 2013

Humildad

A veces me he visto tal como soy a pesar de los engaños de mi vanidad. En una ocasión corría por mi ciudad y ví una chica al atravesar un acceso. Lloraba a un lado de este sitio. Yo en primer instante temí. Luego pensé: "La han violado o robado y está abandonada... ...pobre." Mi primera reacción fue acercarme y preguntar "¿Estás bien?" No respondió y siguió llorando tras mirarme. Entonces decidí seguir y pasar de la cuestión, por temor y egoismo -ya que me gusta mucho hacer footing-. Asi tras ello me crucé con otro corredor. Le indiqué que había una persona ahí, con alguna dificultad: y se acercó este corredor a la persona. En mí volvió el deseo de ayudar; buscando a alguien con algún movil para llamar al 112. No encontré a nadie regresando a ambos, corredor y chica. El deportista me dice que ella quiere suicidarse. Yo respondo: "Hay que llamar a urgencias". Vuelvo a buscar un movil de alguién... ¡Nada! Entonces el otro corredor me explica cómo llegar a un centro donde está la policía municipal. Corro inmediatamente, pedí ayuda y regresé al lugar.Ahí estaba ya llegando personal de urgencias y ella estaba acurrucada. Aún recuerdo su mirada. Después de fuí y seguí haciendo footing.
Se lo conté a mi compañera de piso pero no me sentí totalmente bien conmigo mismo. Si no me encuentro al otro corredor hubiera pasado de ella. Me dije varias veces que aprobé mi reacción ante mí por los pelos, que no hice más que lo suficiente. Y ví que no soy más que nadie, que todos somos equivalentes. E incluso en algunos aspectos diversos más y menos desarrollado. Pero que en suma todos valemos en igual potencialidad. Aun creo en la igualdad. Espero no olvidar eso.

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